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El Jazzaldia otorga todo el poder a los bajistas

Ya lo avisó el veterano Stanley Clarke: mandan los bajos, acústicos o eléctricos. Tras la exquista lección del jueves del premiado Ron Carter, los bajistas Dave Holland y Stanley Clarke reafirmaron su primacía.

Iñaki Zarata y EFE
24/07/10 Pequeño, pero matón, reza el dicho popular. Con el contrabajo la cosa es bastante más confusa porque, a pesar de su nombre, ese instrumento suele ser precisamente el más alto de la familia jazzera. Menos espigado es su hermano menor, el bajo eléctrico, y como bien avisaba ayer el veterano Stanley Clarke, estos son buenos tiempos para la rítmica de ambos.

Al menos durante las últimas cuarenta y ocho horas del 45 Heineken Jazzaldia, que ha vivido un atracón de instrumentistas rítmicos como jefes de fila, aunque alguno como Dave Holland lo hiciera en hermandad con la guitarra flamenca de Pepe Habichuela.

Como suele ser habitual, la plaza Trinidad va entrando progresivamente en calor de cara al fin de semana. En la primera fecha, un punto húmeda, del jueves, el espacio casi se lleno, lo que redundó en una mayor comodidad para la fiel asistencia.

Anoche, con menos humedades ambientales, pareció aumentar la asistencia. Se espera que en la noche sabatina de hoy no quede asiento por llenar y el domingo, ya sin sillas, habrá reventón final en plan concierto rockero.

Dave Holland y Pepe Habichuela

Que el jazz es el flamenco negro y el flamenco el jazz gitano es ya una vieja evidencia. En esa lógica incide el encuentro entre el bajista británico Dave Holland y el patriarca guitarrero andaluz Pepe Habichuela. 'Hands' (Manos) se titula el cara a cara y el nervioso juego a cuatro extremidades sonó alegre anoche, en la primera parte del segundo de los encuentros de la 'Trini'.

El guitarrista flamenco fusionó, animado, su tronío al toque con la precisa rítmica de su amigo inglés, quien años ha conoció de primera mano las incursiones flamenquistas de su jefe de fila Miles Davis. José Antonio Carmona puntea, gime y rasga y el hondo oficio de su colega, que tiene incluso un par de Grammys en sus vitrinas, asienta, profundiza y solidifica ese enésimo trenzado estilístico entre ambos lados del Atlántico.

La familia más joven (Josemi Carmona a la guitarra y Juan Carmona en las percusiones), más el también golpeador Bandolero, completan la terna sureña, arropando con salero al padre de los Ketama.

'My friend Dave', reza la 'soleá' que el andaluz dedica al nórdico. Y en el festivo aletear de sus 'hands' se escuchan ecos de fandangos de Huelva, tanguillos, tarantas, medias granainas, rumbas, seguiriyas o bulerías. Alegría de la buena, pero en un formato mixto gitano-payo que explora con agilidad los terrenos comunes de ambos esquemas musicales.

Dice Holland que «las manos son también una parte fundamental de comunicar experiencias», lo que parece una obviedad, sobre todo para el habitual gesticular de muchas gentes nerviosamente latinas.

Pero aquí, los diez dedos de cada instrumentista se entrelazan con los de su partenaire, ya no en un directo y físico saludo amical sino aferrados a sus respectivos instrumentos, comunicándose en el aire hasta formar lo que el guitarra granadino ha llamado «un matrimonio natural».

Su media naranja musical contrabajista lo explica hablando expresivamente de «una alta montaña que tenía que escalar. Desde dentro, es otra experiencia». Y desde fuera, desde las sillas, gradas y terraza alta de la Trinidad, el público pareció encantado de disfrutar de esa escalada creativa que une al alimón a dos sabios trabajadores de sus respectivos oficios rítmicos. Sí a la globalización.

Stanley Clarke

El también bajista Stanley Clarke sacó chispas a su particular manera de rasgar, pellizcar o acariciar las cuerdas, según exigencia del guión.

El ex Return To Forever tiene una novedad: la joven pianista nipona Hiromi, quien junto al teclista Ruslan Sirota y el batería Ronald Bruner acompañan ahora al maestro de Philadelphia. Una joven banda que se ha desenvuelto en el escenario de la Trinidad en oleadas de auténtico desfogue.

Ruslan Sirota, Ronald Bruner Jr. e Hiromi, trepidante al piano, han dado un fresquísimo contrapunto al veterano Clarke, que ha dejado el bajo eléctrico para un sólo tema y ha deleitado con su virtuosismo en el contrabajo.

Antes de recordar a Coltrane, que han dejado para su único bis, han empleado hora y media en cinco temas, con un ritmo frenético y creciente, aunque sin llegar al volcán eléctrico con el que Return to Forever, el grupo de Clarke y Chick Corea, celebró su reencuentro hace dos años en el Kursaal.

La pianista nipona, presentada como una de las últimas revelaciones del jazz, apenas podía mantenerse sentada, cada vez menos a medida que transcurría el concierto.

Paradigm Shift ha sido si acaso el tema más calmado, y excelente ha sonado 'Black Narcisus', que Stanley Clarke oyó tocar hace años al saxofonista Joe Henderson.

Programa del Jazzaldia



Top Jazzaldia

Espectadores del sábado

  • George Benson: 1.774
  • The Claudia Quintet, Archie Shepp Quartet + Mina Agossi: 1.537
  • The Divine Comedy: 4.500
  • The Pains of Being Pure at Heart: 11.000
  • The Jouby’s: 3.200
  • New Project Swing Orchestra: 3.000
  • Frederic Borey Quartet: 250
  • Los Wachisneis: 450
  • Antoni Tolmos Trio: 550
  • Pájaro Sunrise: 300



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