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Emoción anoche en la Trinidad con Claudia Quintet y Archie Shepp

Si el primer día dominó la pureza clásica y el segundo el mestizaje, anoche fue el turno de la innovación en la Trinidad. Música americana muy abierta, la de ayer en la Trinidad, con Claudia Quintet y el venerable Archie Shepp.

Iñaki Zarata y EFE
25/07/10
Esto va por barrios, para que nadie se aburra. Esto (lo de cada noche en la plaza de la Trinidad) es mayormente jazz, género musical abierto que, como sucede con la mayoría de otros capítulos melómanos, ya no rompe los platos creativos como lo hizo antaño. Pero que ha acumulado una rica base de valientes desarrollos. Lo que hace que cada noche en la Parte Vieja donostiarra sea diferente de la anterior e incluso de la sesión que comparte.

Puestos a quejarnos, siempre hay razones: que si Patti Smith fue muy «festivalera» o Stanley Clarke Band sonó demasiado a ‘déjà vu’. Seamos serios. La señora del 'Gloria' actuaba no sólo en un festival sino en plena playa estival. Y el gran Stanley se traía explícitamente una revisión de su vieja alma bipolar entre lo acústico y lo eléctrico. Suficientemente avisada debía estar la audiencia. No será por falta de explicaciones, en papel o información electrónica.

The Claudia Quintet

Total que ayer hubo de nuevo bajo Urgull dos capítulos claramente diferenciados entre sí por ética y estética. Alguno debe andar aún buscando infructuosamente a una chica llamada Claudia que nadie sabe quién es y donde está.

El chiste es que entre los cinco componentes de The Claudia Quintet no hay Claudia alguna y ni siquiera fémina alguna. Dicen que se trata de una dama fantasma. Cachondos estos neoyorquinos, con un humor muy suyo. El «claudio» mayor es John Hollenbeck, inusualmente sentado ante la batería, un lugar que no ocupan normalmente los 'alma mater', líderes y compositores de un combo.

El resto de «ciruelas» eran el soplador Chris Speed (clarinete, saxo tenor), el vibrafonista-percusionista Matt Moran, Ted Reichman al acordeón y el bajista Drew Gress. Amantes del trabajo muy colectivo, muy grupal (suelen grabar los discos al modo «antiguo», interviniendo todos los músicos al mismo tiempo, como en un concierto en directo), presentaban en principio su quinto disco ‘Royal Toast’, del que sonaron títulos como ‘Ideal Standar’.

Su propuesta suena abierta, ¿renovadora?, pero sin adentrarse en demasiados vericuetos rupturistas. De primera base sólida en cuanto al dominio instrumental de las claves del jazz, pero picoteando hacia el ‘free’, lo étnico, lo contemporáneo y prácticamente esquemas de puro rock. Multifacéticos en la lógica rítmica y recurriendo a la melodía en unas composiciones que entran bien, aunque piden escucha algo atenta.

A Hollenbeck y colegas parece irles la marcha ambiental, rebuscada, a ratos árida y en otros momentos suavemente ambiental. Armonías, melodías y rítmicas muy propias de la escena joven yanqui y en particular de la Gran Manzana. Con la mirada asomada a la multiculturalidad.

De la tristeza baladística al ‘groove’ festivo, sin complejos. Del jazz al post-rock. Ciertamente afronterizos y sin barreras, con alguna breve concesión a lo improvisado y mucha rítmica de fondo. Virtuosismo de cada pieza individual del combo, pero apasionado, entusiasmadamente vivo y con la vista puesta en el futuro. Remataron con la intensa ‘Be Happy’. Virtuosismo de cada pieza individual del combo, ensamblado y con la vista en el futuro. Divagación jazz, fracción intelectual.

Archie Shepp

La segunda mitad de la agradable noche (¡por fin sin una sola gota de lluvia en toda la larga sesión!) tuvo por protagonista a un veterano conocido del mundo jazzero e incluso del festival donostiarra: el veterano soplador Archie Shepp (infórmense del cotilleo de su director, cuando cuenta las pasadas exigencias del cuco Archie pidiendo más pasta de la convenida justo antes de tener que subir al tablado).

Como supliendo la broma del nombre de sus colegas teloneros, se traía de novedad mayor a la muy joven cantante franco-africana Mina Agossi (28 años), más el pianista Tom McClung, el bajista Michel Benita y Steve McCraven en la batería.

El músico tiene ahora 73 años y un quehacer más moderado que hace décadas. Lo de anoche ha sido de mucho disfrute, de pura admiración a un artista al que se ha sentido muy cercano y que ha emocionado cuando ha dejado el saxo para cantar.

Mina Agossi, una cantante francesa de raíces africanas con la que Archie Shepp colabora desde hace dos lustros, ha intercalado sus apariciones en el escenario para unas interpretaciones excelentes de clásicos como 'Ruby my dear' y una versión del 'Straigth no chaser', ambos de Thelonious Monk.

Con el standard 'Don't get around much' fue la primera vez que Shepp cambió su saxo por la voz y la Trinidad fue todo silencio. Repitió varias veces más, por ejemplo con 'Revolution', tras un alegato antibélico.

Con la salida al escenario de Shepp, creció la afluencia a la Trinidad, que registró el aforo más bajo de esta 45 edición durante el concierto anterior, el de los jóvenes neoyorquinos The Claudia Quintet.

Estos músicos se han alejado un tanto del jazz para adentrarse en otros terrenos, próximos en ocasiones a la disonancia contemporánea.

Programa del Jazzaldia



Top Jazzaldia

Espectadores del sábado

  • George Benson: 1.774
  • The Claudia Quintet, Archie Shepp Quartet + Mina Agossi: 1.537
  • The Divine Comedy: 4.500
  • The Pains of Being Pure at Heart: 11.000
  • The Jouby’s: 3.200
  • New Project Swing Orchestra: 3.000
  • Frederic Borey Quartet: 250
  • Los Wachisneis: 450
  • Antoni Tolmos Trio: 550
  • Pájaro Sunrise: 300



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